lunes, 26 de agosto de 2013

El amor después del amor

El tiempo vendrá
cuando, con gran alegría,
tú saludarás al tú mismo que llega
a tu puerta, en tu espejo,
y cada uno sonreirá a la bienvenida del otro,
y dirá, siéntate aquí. Come.
Seguirás amando al extraño que fue tú mismo.
Ofrece vino. Ofrece pan. Devuelve tu amor
a ti mismo, al extraño que te amó
toda tu vida, a quien no has conocido
para conocer a otro corazón,
que te conoce de memoria.
Recoge las cartas del escritorio,
las fotografías, las desesperadas líneas,
despega tu imagen del espejo.
Siéntate. Celebra tu vida.

Derek Walcott

martes, 20 de agosto de 2013

Vivir mi vida


Marc Anthony

Gracias de corazón

Sois vosotros: médicas, enfermeros, ATS y demás profesionales de la sanidad, los que merecéis uno de los mayores reconocimientos de la sociedad. Día a día me demostráis el esfuerzo por el cual os admiro tanto. Con vuestra fuerza de voluntad, vuestras ganas de ayudar, vuestra solidaridad en misiones humanitarias y vuestro amor por curar y cuidar, no puedo deciros otra cosa, en una noche como ésta, que... gracias.

Domingo Campos Migueles


lunes, 19 de agosto de 2013

Kaizen

'Los niños perdidos' de Laila Ripoll, 'Nosferatu' de Francisco Nieva, 'Divinas palabras' de Valle-Inclán, 'La señorita Julia' de Strindberg, 'Junaanmi' de Mikel Rui: tantas y tantas obras forman ya parte de mi vida. Ha sido hoy, reorganizando y archivando obras cuando me he dado cuenta, lo que ha dado de sí este curso académico. 
Pensé en escribir esto hace bastantes meses. Conforme me iba sucediendo cada uno de los hechos. De manera totalmente diferente. Pero esperé hasta que llegara el mejor momento.
Sin concretar ni con el objeto de hacer saña: recuerdo este curso como uno de los años de mi madurez. Año duro donde los haya. He pasado por disputas; he sabido plantarme y decir no (hecho que recomiendo pongan en práctica, les hará mejores); conversar; he sabido rectificar; pedir perdón cuando debía; sufrir; recomponerme; conocer el amor de nuevo; escuchar falacias sobre mí; sonreír; ser generoso; decir la verdad; afrontar los errores a la cara; y, sobre todo, aprender el significado de la palabra, kaizen.
Visualicemos el futuro, vivamos el presente y archivemos el pasado. Porque es eso, algo que te aportó, que te ayudó a crecer positiva o negativamente, pero que ya forma parte de nuestras vivencias personales.


Domingo Campos Migueles

martes, 13 de agosto de 2013

Cesó

Martes y 13: curioso... Dicen que da mala suerte. Pero supongo que en mi caso, y dado que es mi número favorito, me sirve para replantearme y darme cuenta hoy, que cada día que pasa, la vida te enseña a comportarte con respeto, sensatez y coherencia. Cada acto de esta índole que realizas debe estar fundamentado en lo sentimental y no en lo impulsivo.
Es lícito olvidar, pero hay olvidos que si realmente han llegado tan pronto, considero, sin duda alguna, que ese sentimiento, con la misma intensidad, nunca existió hacia un servidor.  
Si tan presurosa se acabó la lucha, es porque realmente algo no era manifiesto. Así, que tal y como me dijeron hace unos días: "¡Enhorabuena, a vos le espera algo mejor!".

Domingo Campos Migueles


jueves, 25 de julio de 2013

Amistad, ¿leyenda o espantapájaros?



Al reencuentro hoy con una antigua compañera de instituto, que por cierto me ha alegrado mucho ver, con su correspondiente conversación, y con la visualización de este vídeo, realmente me doy cuenta de que a veces la amistad, palabra bella donde las haya, necesita de una alimentación mutua. 
Pasa en la familia, pasa en la pareja, pasa con los compañeros y pasa, incluso, con los amigos, oye; el hecho de que en la vida conoces muchas personas; algunas te aportan mucho; las hay que te aportan algo; otras, sin embargo, piensas que ojalá mejor no haberlas conocido. Pero realmente, de todo se aprende, de todas se aprende, todo forma parte ya de nuestra vida. 
En algunos ámbitos les habla un "culillo de mal asiento". Pero lo que sí tiene claro éste, es quien tiene las ideas asentadas, a quien echa de menos, y quien sabe que le va a coger el teléfono para ayudarle si así lo necesita. Por mucha distancia que haya, por muchos años que hayan pasado desde que se conocieron, por muy poco contacto que exista. Por favor, sepan elegir a las personas que quieran que estén a su lado, es decir, utilicen adecuadamente la palabra amiga o amigo; es demasiado bonita como para ir esparciéndola por ahí. Porque la amistad es una cosa de dos, porque si ambos no riegan ese mismo jardín, éste... se seca.
A veces, es ya demasiado tarde.

Domingo Campos Migueles

martes, 23 de abril de 2013

¿Miedos?

El ruido me invadía la cabeza, me vibraban los músculos, me crujían las vértebras... Los pinchazos al que mi cuerpo era sometido, no hacían sino debilitar cada una de mis extremidades, como caían mis brazos, como mis piernas resistían, pero como cuando mis pies eran torturados de esa manera, mi cuerpo quedaba postrado por completo hasta sentir el dolor en el suelo. 
Empezaba a incrementarse mis miedos, todo cuanto llegaba del exterior de mi ser significaba peligro. Pero ahí estaba ella, ahí estaba aquella brizna que, en un principio, yo no quería aceptar; aunque su dolor y sus mismas preocupaciones me hicieron darme cuenta que lo que me estaba pidiendo era ayuda.
Éramos una... sí; ambas briznas nos convertimos en una. Ambas sufríamos, ambas estábamos doloridas. Pero conforme su llanto crecía, el mío, y mi miedo, iban disminuyendo. Me convertí en su protectora, prefería sufrir yo antes de que ella pasara por más tormento. Me rodeaba, golpeaba, arañaba a cualquier ser que pudiera dañarla, pero, sobre todo, la abrazaba.
Cuando comenzaron a intentar separarnos, la necesidad de permanecer unidas, el dolor y la desesperación que sentían nuestros filamentos se transformaban en gritos, en apretones y en arañazos.
Lo consiguieron, nos rompieron. Pero solo físicamente, porque nuestras almas seguían juntas. Y es por ello, que cuando lo externo dejó de castigarnos, nuestras respiraciones se buscaron, se buscaron... y se encontraron. Hasta quedar totalmente fundidas en un abrazo. 
Quiero que sepas, que aunque tu raíz ya no esté contigo físicamente, siempre estará en tu corazón. Y que cuando te falte un abrazo, ahí estaré yo. Obviamente no es lo mismo, pero tú eres mi brizna. 
Ha sido una de las mejores experiencias de toda mi vida, una que jamás olvidaré. Y la he pasado a tu lado. Gracias.  

Domingo Campos Migueles