domingo, 27 de mayo de 2012

Cuando deseas algo que no llega

                                                                                                                                                                             
Creo estar y no lo estoy.
Creo vivir y no lo vivo.
Creo sentir y...sí lo siento.

Domingo Campos Migueles

jueves, 1 de marzo de 2012

Aprender a bailar bajo la lluvia

Una mujer muy sabia se despertó una mañana, se miró al espejo, y notó que tenía solamente tres pelos en su cabeza. 'Ummm' pensó: 'Creo que hoy me voy a hacer una trenza'. Así lo hizo y paso un día maravilloso.

El siguiente día se despertó, se miró al espejo, y vio que tenía solamente dos pelos en su cabeza. 'Ummm' dijo: 'Creo que hoy me voy a hacer dos coletas'. Así lo hizo y pasó un día grandioso.


El siguiente día cuando despertó, se miró al espejo, y notó que solamente le quedaba un pelo en su cabeza. 'Bueno' ella dijo: 'Hoy toca hacerme una cola de caballo'. Así lo hizo, y tuvo un día muy, muy divertido.


A la mañana siguiente, cuando despertó, corrió al espejo, y enseguida notó que no le quedaba un solo pelo en la cabeza. '¡Qué bien!' Exclamó: '¡Hoy no voy a tener que peinarme!'


Tu actitud es todo. Siempre sé bondadoso, porque cada persona que te encuentres está peleando alguna clase de batalla.


La vida no es esperar a que la tormenta pase...Es aprender a bailar bajo la lluvia.

Anónimo

sábado, 11 de febrero de 2012

Merece justicia

“Mucha gente dice que hay que pasar página, y yo digo, sí, pero después de haberla leído. No es posible que después de 40 años de dictadura arranquemos esa página de la historia para que se la lleve el viento del olvido.”

El poeta Marcos Ana (en la foto) pasó 23 años en las cárceles franquistas, donde fue torturado y condenado a muerte dos veces. Fue uno de los primeros presos de conciencia de Amnistía Internacional.

Esta semana, el juez Baltasar Garzón se sienta en el banquillo de los acusados por no haber aplicado la Ley de Amnistía de 1977 y por haber iniciado una investigación sobre violaciones de derechos humanos durante la guerra civil y el franquismo, entre otros cargos. Crímenes como la desaparición forzada de más de 100.000 personas, torturas y miles de ejecuciones sin juicio de hombres y mujeres cuyos restos aún están en cunetas de toda España.

Investigar violaciones de derechos humanos nunca puede ser un delito. Es más: las leyes internacionales dicen que es una obligación para el Estado español, incluyendo el Poder Judicial en su conjunto.

Por eso, desde Amnistía Internacional consideramos escandaloso que un magistrado sea juzgado precisamente por tratar de revelar la verdad sobre los crímenes del franquismo.

Suma tu voz a la nuestra y exige verdad, justicia y reparación para las víctimas del franquismo y sus familiares:

--si estás en Twitter, grita con nosotros que #investigarnoesdelito (y búscanos en @amnistiaespana);

--si estás en Facebook, te animamos a que dejes tus comentarios en nuestro muro y compartas en tu perfil esta información;

--por favor, reenvía esta información a todos tus contactos.

Como todos los crímenes internacionales, en cualquier lugar del mundo, los crímenes del franquismo no prescriben. Como tampoco pasa el inmenso dolor de las familias, que persisten en la búsqueda de verdad y justicia para sus seres queridos.

Contra la impunidad, necesitamos que sigas apoyándonos y te unas a nosotros. Amnistía Internacional no solicita subvenciones a ningún gobierno nacional para proteger su independencia, y por eso tu ayuda es tan necesaria. Cualquier contribución, por pequeña que sea, nos permite seguir dando voz a las víctimas ante cualquier gobierno.

Gracias por apoyarnos en la defensa de los derechos humanos.


Esteban Beltrán. Director Amnistía Internacional España

sábado, 4 de febrero de 2012

Los niños

En una tarde nublada y fría, dos niños patinaban sin preocupación sobre una laguna congelada. De repente el hielo se rompió, y uno de ellos cayó al agua. El otro agarró una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas, hasta que logró quebrarlo y así salvar a su amigo.
Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaron: “¿Cómo lo hizo? El hielo está muy grueso, es imposible que haya podido quebrarlo con esa piedra y sus manos tan pequeñas...”
En ese instante apareció un abuelo y, con una sonrisa, dijo:
—Yo sé cómo lo hizo.
— ¿Cómo? —le preguntaron.
—No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.

Anónimo