sábado, 4 de febrero de 2012

Los niños

En una tarde nublada y fría, dos niños patinaban sin preocupación sobre una laguna congelada. De repente el hielo se rompió, y uno de ellos cayó al agua. El otro agarró una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas, hasta que logró quebrarlo y así salvar a su amigo.
Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaron: “¿Cómo lo hizo? El hielo está muy grueso, es imposible que haya podido quebrarlo con esa piedra y sus manos tan pequeñas...”
En ese instante apareció un abuelo y, con una sonrisa, dijo:
—Yo sé cómo lo hizo.
— ¿Cómo? —le preguntaron.
—No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.

Anónimo

martes, 17 de enero de 2012

¿Has aprendido la lección?

¿Huir? NO. Las lágrimas del otro día, no hacen más que reflejar, que tu vida está cambiando, y que todas esas nuevas emociones te invaden día tras día. No huirás, no te abandonarás de nuevo, seguirás y lucharás. No te darás un golpe tan duro otra vez, no volverás a defraudarte. Domingo, necesítate, quiérete. Enséñate que sirves. El amor hacia uno mismo es algo que tienes abandonado desde hace mucho tiempo, es más, creo que nunca lo tuviste. Escúchate, aprende, lucha y, probablemente, ganarás tú. Sabes que te gusta, demuéstratelo. Y por supuesto, gústate.

Domingo Campos Migueles

lunes, 5 de diciembre de 2011

¡ANDALUCES!

Estoy harto. Tan harto que ya no sé si decirlo, escribirlo, gritarlo, o ponerlo con hache intercalada.
Harto de que a los andaluces se nos etiquete de vagos, sin criterio, apesebrados, subsidiados o incultos.
Harto de que se nos asocie únicamente con el flamenco, la juerga, los toros y el vino.
Harto de Loperas y musho-beti, de cuentachistes, de famosillos de tercera división, de Malayas y de Faletes.
Harto de ver en las series de televisión los papeles de criada analfabeta o tontito con acento andaluz (¿y ningún presentador de informativo con nuestro acento?).
Harto de ver programas de zapping con el patético programa de Juan y Medio mofándose de nuestros ancianos en busca de pareja, dando la imagen de personajes grotescos.
Harto de nuestra imagen de sociedad subsidiada, cateta y sin criterio.
Cansado de que se menosprecie nuestro acento.
Harto de ver andaluces que únicamente triunfan en el programa de Patricia, Gran Hermano y similares.
Harto de Jesulín, de Pozi, de Pantojas y Jurados. Harto del risitas, de Romerías del Rocío y Feria de Abril.
Harto de la duquesa de Alba (a la que hicieron hija predilecta de esta tierra, tócate los pirindolos) de su hija, de sus hijos, de su yerno y sus trajes de flamenca. Y ahora de su boda.
Harto de toreros que se lían con fulanas, del botijo y la pandereta.
Harto, cansado, hastiado, aburrido me tienen.
Ojalá alguna vez los medios se acuerden de los millones de andaluces que se levantan cada mañana para levantar esto, o de nuestros padres y abuelos que emigraron hace décadas a Suiza, Cataluña y País Vasco para trabajar donde nadie quería.
Ojalá quien habla de nuestra incultura se acuerde de Séneca, Maimónides, Averroes, Góngora, Bécquer, Alexandre, Lorca, Juan Ramón Jiménez, Machado, Falla, Zambrano, Picasso, Velázquez, Murillo, Alberti, Carlos Cano, Gala, Luis Rojas Marcos, Sabina…
Ojalá se acuerden de que hablamos con acento andaluz abogados, marineros, médicos, albañiles, arquitectos, investigadores de alto nivel, camareros, taxistas, prostitutas, jueces, enfermeras, empresarios, policías, obreros, agricultores; se acuerden de millones de personas que se parten los cuernos cada día, desde Ayamonte hasta el Cabo de Gata, millones de andaluces que siguen haciendo Andalucía más allá de Despeñaperros…
Ojalá este post lo leyera mucha, mucha gente. Ojalá diera la vuelta al mundo, aunque me temo que se quedará perdido en el inmenso océano de internet.
También podría suceder que este post se expandiera por la red, que los andaluces lo enlazaran a través de facebook, tuenti o twitter, que se difundiera por email y llegara todos los rincones del mundo, eso ya lo dejo en tus manos.

Un abrazo. Saludos.

P.D.: Solo me queda la satisfacción de que la Belén Esteban no es andaluza.


Prof. Juan José Ruiz Departamento de Química Física y Termodinámica de R Aplicada Edificio Marie Curie Campus Universitario Rabanales Universidad de Córdoba

viernes, 11 de noviembre de 2011

Me despiden

A partir del día 1 de Agosto no podré atenderles más debido a los recortes presupuestarios en sanidad proyectados por el gobierno de la Generalitat. Según me han comentado en subdirección médica, el hospital de Bellvitge no tiene dinero para pagarme este verano. Ni a mí, ni a los otros 56 médicos eventuales que, como yo, serán despedidos. Inicialmente el plan es recontratarnos en septiembre u octubre, con contratos renovables de mes a mes, sin derecho a vacaciones y posiblemente con una rebaja del sueldo.

Estas opciones son casi una invitación a los médicos para que abandonemos la sanidad pública. Lo mismo está pasando desde hace mucho tiempo con enfermeras, auxiliares y demás sanitarios que han visto empeorar sus condiciones de trabajo en los últimos años.

Estos recortes, junto con los realizados previamente y el actual cierre de hospitales, contribuirán a aumentar las listas de espera tanto para consultas como para quirófanos y a reducir la calidad de la asistencia hasta el punto que, quien quiera tener acceso a la salud, sólo le quedará la opción de pagar un seguro privado. Además de los gastos de este seguro deberá contar con el hecho de que la aseguradora no tendrá la misma cobertura de salud que la sanidad pública.
Esto será un gran beneficio económico para las aseguradoras de salud, que posiblemente ya se están frotando las manos pensando en los millones de euros que ganarán aprovechando esta penosa situación. También será un gran beneficio para las arcas de los gobiernos que habrán de gastar menos dinero en salud. Es decir, la salud de las personas es una carga para las arcas de los gobiernos. Pero entonces, ¿por qué pagamos impuestos?

Resulta curioso que no haya dinero para pagar médicos pero que sí haya para pagar un parlamento europeo, otro nacional, un parlamento autonómico, diputaciones y alcaldías. (No sé si son necesarios tantos "jefes").

También hay dinero para pagar pensiones vitalicias, y de cantidades importantes, a diputados y senadores. Yo personalmente prefiero tener un cirujano y una anestesista contratados que un político en su casa felicitándose por las cosas buenas que hizo cuando estaba trabajando para levantar el país.
También hay dinero para mantener coches oficiales que evidentemente son coches de gama alta y para que nuestros eurodiputados viajen en primera clase porque se cansan si viajan en clase turista. Eso sin contar dietas, alojamientos y otros gastos.
Hay miles de millones de euros para rescatar a los bancos de la crisis pero sin que después se les pida que devuelvan el dinero que se les ha dejado, este préstamo es lo que nos deja sin dinero para la salud y para la educación. Pero claro, los políticos y los bancos siempre son muy amigos y la economía de libre mercado intocable. ¿No hay dinero? No me lo creo.

Señores pacientes. Luchen por su salud: porque se la están robando. Con la excusa de la crisis, han retirado el dinero a lo más necesario en beneficio de unos pocos. Nuestra sanidad, se está hundiendo y no es por falta de dinero sino por puros intereses económicos .. Quizás acabaremos como en Estados Unidos donde, quien no se lo puede permitir, no tiene derecho a la salud.

Luchen por su salud. Hagan reclamaciones, demandas judiciales, manifiéstense, asóciense, indígnense. Los sanitarios ya hemos luchado, ahora les toca a ustedes.

Quieren privatizar LA SANIDAD Y lo conseguirán si USTEDES NO LO IMPIDEN.


Carta de un médico catalán

lunes, 3 de octubre de 2011

Una larga espera

¿Qué por qué lo hice? Pues verá; yo me había citado a las siete y cuarto en la esquina de Venustiano Carranza y San Juan de Letrán, y hacía un frío de narices. No soy de esas mujeres absurdas que adoran el reloj, reverenciándolo como una deidad inalterable. Comprendo que el tiempo es elástico, y que cuando le dicen a una a las siete y cuarto, lo mismo da que sean las siete y media.

Tengo un criterio amplio para todas las cosas, siempre he sido una mujer muy tolerante; una liberal de la buena escuela, pero hay cosas que no se pueden aguantar por muy liberal que uno sea. Que yo sea puntual a las citas, no obliga a lo demás, sino hasta cierto punto; pero usted reconocerá conmigo que ese punto existe.

Ya le dije que hacía un frío espantoso. Y aquella puta esquina estaba abierta a los cuatro vientos.

Las siete y media, las ocho menos veinte, las ocho menos diez, las ocho. Es natural que se pregunte porque no lo dejé plantado. La cosa es muy sencilla; yo soy respetuosa de mi palabra, un poco chapada a la antigua si usted quiere, pero cuando digo una cosa, la cumplo.

Héctor me había citado a las siete y cuarto; las ocho y veinte. Las ocho y veinticinco, las ocho y media; y Héctor sin venir. Yo estaba positivamente helada: me dolían los pies, me dolían las manos, me dolía el pecho, me dolía el pelo, la verdad es que si hubiese llevado mi abrigo café, lo más probable es que no hubiera sucedido nada. Pero eso son las cosas del destino, y le aseguro que a las tres de la tarde, hora en que salí de casa, nadie podía suponer que se levantara aquel viento.

Las nueve menos veinticinco, las nueve menos veinte, las nueve menos cuarto. Transito amoratada.

Llegó a las nueve menos diez; tranquilo, sonriente y satisfecho con su grueso abrigo gris y sus guantes forrados; y me dice: ¡HOLA GUAPA! Así, sin más. No lo pude remediar: lo empujé bajo el tren que pasaba.

Crímenes ejemplares. Max Aub